domingo, 16 de febrero de 2014

1º DIA TRAS MI CIRUGIA ORTOGNATICA

Al día siguiente por fin me dieron un poquito de agua. Sentía la boca muy sucia, me sabía fatal y me dolía al tragar, pero por lo menos tosía menos...
Por la mañana las enfermeras me lavaron tumbada en la cama y aún tenía la sonda... 
Recalcar que NO sentía dolor, pero sí mucha incomodidad. La férula es rígida e involuntariamente la apretaba (Ver férula), me costaba relajar los músculos y estaban en tensión, yo antes no cerraba nunca la boca por lo que esos músculos de la cara apenas estaban desarrollados, ahora que tenían que trabajar supongo que tenían una especie de agujetas.  Seguí con el hielo en la cara aunque ya me lo quitaba a ratos para descansar.
La herida de la nariz viene de que te intuban sólo por uno de los agujeros (de hecho está un poco deformado si os fijáis bien), la marca que tengo en el lateral izquierdo de la boca supongo que se hizo de lo mucho que te abren la boca durante la operación y la herida del entrecejo pues ya sabéis de qué es, ¡el tornillo!. Los labios multiplicaban por 3 su tamaño, usaba cacao constantemente para hidratarlos.
A primera hora de la mañana
A primera hora de la mañana
Lo primero que me trajeron de comer fueron unas natillas, un zumo y galletas, ¡galletas!, que coherente ¿verdad?, podían haberme traído también un chuletón, para olerlo más bien porque con la boca sellada poco más puedes hacer... (las gomas van de una arcada a otra para que no se desestabilice la oclusión).
Mi padre me hizo un apaño y me mezcló las natillas con el zumo para hacerlas más líquidas y poderlas meter en la jeringa o en el invento de la botella que os conté en el apartado Qué llevarse al hospital. Sólo podía intentar sorber pero el hecho de que la boca te sepa a algo es gloria bendita... Os pongo la foto de una jeringa de nutrición para que os hagáis una idea de cómo es, como veis, no es más que una jeringa normal pero más grande (60 ml) y sin aguja, claro. 
Jeringa de nutrición
Lo que os contaba en el apartado de Qué llevarse al hospital es que hubiera estado bien tener algún invento para añadir un tubito a la jeringa y poder dirigirla mejor dentro de la boca, porque apoyarla en el labio o dientes y presionar para que salga, tal como tienes la boca, no resulta ligero y manejable. A los que aún no hayáis pasado por la operación pensad a ver qué podrías hacer o si existe este tubito porque creo que os resultará útil.
Para hablar, yo por lo menos, casi no podía ni entre dientes, así que usaba la pizarrita con el rotulador para comunicarme.
A partir de mediodía, me quitaron la sonda y para la cena ya me incorporé un poquito, al principio sentada y luego di una vueltita para ir al baño, sin mirarme al espejo, eso sí, hasta el día siguiente no quise ni verme, me daba miedo cómo podía encontrarme... De hecho esta foto no tiene precio...parezco una pobre secuestrada pidiendo rescate, ¡pobre de mí!.
Para cenar, crema de pescado; sorbiendo hacia dentro como podía, pasaba muy poca cantidad con la mordida cerrada (casi di gracias de que me falte una muela que me tengo que implantar, porque por ahí algo más entraba..,) ¡qué rico me supo!, con el empapador a modo babero porque estás como un bebé. 

A las 21:00 h
A pesar de la inflamación mi cara se veía distinta ¿verdad? ya había cambiado... 
Esa noche lo pasé peor, de madrugada, como ya no podía dormir más semisentada en la cama me apetecía andar y andar, me recorrí la planta entera como si fuera un sereno no se cuántas veces... el movimiento me hacía sentir mejor pero las horas pasaban muy lentas...

1 comentario:

  1. Ufff esa primera noche tiene q ser.... Se me coje un pellizco nada mas pensarlo... Lo bueno es que andabas y no te mareabas no?? Porque en muchos casos q leido, lo peor es esos mareos... A los q también le temo mucho....

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